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Muchas personas han oído hablar de la quiropráctica, pero no tienen claro qué es lo que trata un quiropráctico, cuándo es recomendable acudir a uno o qué ocurre exactamente durante una sesión. En la mayoría de las personas, lo que se les viene a la mente son esas maniobras y "crujidos" que podemos ver en las redes sociales. Pero, ¿para qué sirven esas llamativas maniobras? ¿Cualquiera puede acudir a un quiropráctico? ¿Se trata de un crujido y ya todo queda arreglado?
En este artículo te explicamos de forma sencilla qué hace un quiropráctico, qué problemas suele tratar, cuándo es necesario acudir, qué significa “crujir” la espalda y cómo suele ser un tratamiento quiropráctico, para que puedas tomar una decisión informada.
Un quiropráctico es un profesional que trabaja principalmente con la columna vertebral y las articulaciones, ayudando a mejorar su movilidad y funcionamiento. Su objetivo es reducir el dolor, aliviar tensiones y ayudar al cuerpo a moverse mejor.
El enfoque quiropráctico parte de una idea sencilla: cuando la columna y las articulaciones no se mueven bien, pueden aparecer dolores, rigidez o molestias que afectan al día a día.
Para ello, el quiropráctico utiliza técnicas manuales, especialmente ajustes articulares, adaptados a cada persona.
Saber cuándo acudir a un quiropráctico es una de las preguntas más habituales. En general, es recomendable cuando el dolor o la molestia está relacionada con la espalda, el cuello o la postura.
Algunos ejemplos claros son:
En resumen, es buena idea acudir a un quiropráctico cuando el problema parece tener un origen mecánico o postural.
Una duda muy común es qué enfermedades cura un quiropráctico. Es importante aclarar que el quiropráctico no trata enfermedades internas, sino problemas relacionados con el sistema musculoesquelético.
Entre los problemas específicos más habituales que trata un quiropráctico se encuentran:
El tratamiento no “cura” una enfermedad en sí, sino que ayuda al cuerpo a funcionar mejor y a reducir el dolor.
Esta es una de las preguntas que más miedo genera. Cuando un quiropráctico “cruje” la espalda, en realidad está realizando un ajuste articular.
Ese sonido tan característico se produce porque:
No es que los huesos se rompan ni se salgan de su sitio.
En la mayoría de los casos:
El objetivo no es hacer ruido, sino mejorar la movilidad y reducir la tensión.
El tratamiento quiropráctico no es igual para todo el mundo. Depende del problema, del tiempo que lleve y de cómo responda el cuerpo. Pero aquí te explicamos algunos datos habituales para que sepas qué esperar.
Al inicio, es habitual acudir:
Cuando el dolor mejora:
No hay una duración fija, pero normalmente:
Cada sesión suele durar entre 15 y 30 minutos, dependiendo del caso.
No necesariamente. Muchas personas acuden al quiropráctico para:
Es un enfoque tanto preventivo como terapéutico.
Un quiropráctico trata principalmente problemas de espalda, cuello, articulaciones y postura, ayudando a reducir el dolor y mejorar el movimiento. No sustituye a otros profesionales sanitarios, pero puede ser una opción muy útil cuando las molestias tienen un origen mecánico o estructural.
Si después de leer este artículo te preguntas si la quiropráctica es adecuada para ti, en app.quiropractica puedes encontrar quiroprácticos cerca de ti, con perfiles verificados y valoraciones de otros pacientes, que evaluarán tu caso y te orientarán de forma personalizada según tus necesidades.
- World Federation of Chiropractic (WFC) – Información oficial sobre el rol del quiropráctico y los problemas que trata a nivel internacional.
- Chiropractic & Manual Therapies (BioMed Central) – Revisiones científicas sobre el uso y beneficios de la atención quiropráctica.
- National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH) – Organismo del gobierno de EE. UU. que analiza la evidencia sobre terapias manuales, incluida la quiropráctica.