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Craneosacral: Especialidad Quiropráctica

La quiropráctica craneosacral aplica toques muy sutiles (unos 5 gramos de presión) sobre el cráneo, la columna y el sacro para soltar tensión acumulada en esa zona. No incluye maniobras de alta velocidad: trabaja mediante una palpación muy ligera y sostenida, siguiendo un ritmo sutil que el profesional percibe con las manos.

La técnica craneosacral sorprende a quien viene de la quiropráctica clásica. No hay crujidos ni maniobras rápidas: el profesional apoya las manos con una presión apenas perceptible sobre el cráneo, la columna o el sacro durante varios minutos en cada zona, siguiendo y modulando un ritmo muy sutil que se conoce como pulso craneosacral.

Aunque a la vista parezca poco activo, es el enfoque que se elige cuando conviene evitar maniobras más intensas: personas especialmente sensibles, quienes prefieren un trabajo muy suave, niños y quienes acumulan tensión sostenida y buscan un descanso de mejor calidad. Es también una opción habitual cuando alguien quiere probar la quiropráctica sin ajustes de alta velocidad.

Esta especialidad pide tiempo y paciencia. Las sesiones son largas (entre 60 y 75 minutos) y lo que se percibe suele ser acumulativo más que inmediato. Es habitual combinarla con otras técnicas del repertorio quiropráctico: ajustes específicos en sesiones alternas y trabajo craneosacral cuando lo que predomina es una tensión sutil.

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Preguntas frecuentes sobre craneosacral

Fuentes y referencias

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